Veredicto
ni siquiera creo que debería contarte que no estoy ahí, sino que estoy en otro cuarto, el intermedio.
nadie me explicó, ni siquiera tuvo la gentileza de avisarme, que iba a encontrarme hoy acá, sobre todo para estas fechas, pero ya todos aprendimos algo del ahorro de energía, de las margaritas, de los chanchos, de la pólvora y de los chimangos; de los discursos agotadores y repetitivos donde si se presta atención lo único que se escucha es*yo*, en cadencias personales y en millones de matices diferentes.
podría decir que estoy sola, pero te mentiría (y me encanta hacerlo), pero no. somos exáctamente treinta y siete almas, con fuertes expectativas para el verano, con probabilidad de pequeños, pero muy simpáticos episodios de optimismo y todo, pero absolutamente todo, despejado.

