Previa
y tengo miedo de desear lo que no conozco, casi una ilusión.
casi no
cuando el todo desaparece y nos ponemos a tirar fichas al todo y nada, mientras el croupier nos mira con la misma cara de siempre,
imperturbablemente ganador.
y tengo miedo de desear lo que no conozco, casi una ilusión.
casi no
cuando el todo desaparece y nos ponemos a tirar fichas al todo y nada, mientras el croupier nos mira con la misma cara de siempre,
imperturbablemente ganador.
Donde dice sí
deberá leerse no.
es inevitable sentir esta energía esperanzada y fortalecida casi como un cóctel de multivitamínicos y antioxidantes.
y no parar de querer y de hacer hasta sentirme desfallecer,
para luego hacer y seguir haciendo,
como si todo dependiera de lo inmediato.
como si cada acción generara una manera de permanencia,
como si cada movimiento hiciera que fuera posible el siempre,
sintiendo
como si hubiese encontrado el espejo capáz de regalarme mi mejor perfil,
con esa esperanza inocente de vida nueva,
de vida mimada,
de vida acompañada,
de vida.
y en lo único que pienso es lo mismo de lo cual no quiero escribir,
aunque sea de lo único que quiera hablar,
porque es lo que me pasa,
porque es lo que siento,
y es casi la excepción para lo cual hoy no tengo palabras.
porque a veces la vida no tiene papel,
ni lápiz,
ni tiempo,
más allá del viviendo.
Algo te identifica con el que se aleja de tí, y es la facultad común de volver: de ahí tu más grande pesadumbre.
Algo te separa del que se queda contigo, y es la esclavitud común de partir: de ahí tus nimios regocijos.
Me dirijo, en esta forma, a las individualidades colectivas, tanto como a las colectividades individuales y a los que, simplemente, marcan el paso inmóvil en el borde del mundo.
Algo típicamente neutro, de inexorablemente neutro, interpónese entre el ladrón y su víctima. Esto, así mismo, puede discernirse tratándose del cirujano y del paciente. Horrible medialuna, convexa y solar, cobija a unos y otros. Porque el objeto hurtado tiene también su peso indiferente, y el órgano intervenido, también su grasa triste.
¿Qué hay de más desesperante en la tierra, que la imposibilidad en que se halla el hombre feliz de ser infortunado y el hombre bueno, de ser malvado?
¡Alejarse! ¡Quedarse! ¡Volver! ¡Partir! Toda la mecánica social cabe en estas palabras.
el momento de disfrutar
me encontró.
sólo me acompaña el sonido ensordecedor de tu ausencia.
desanudé todo mi ser y lo reduje a un álbum de fotos coloridas, con relatos de pasados hechos esencia.
le saqué uno a uno los colores, hasta que sólo quedara un enunciado de hechos, cada uno de los ingredientes de mi adn.
ilusa, hice todo eso pensando que sería necesario explicarte,
sin darme cuenta que el por qué eras vos.
y la razón mía, claro.
No puedo dejar de pensar en estas fantasías
rendondas, grandes y húmedas,
con vos.
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