Solita
Ella ama la soledad,
lo único es que le encanta disfrutarla rodeada de personas.
Ella ama la soledad,
lo único es que le encanta disfrutarla rodeada de personas.
Si mi alegría no fuera directamente proporcional a la permanencia e inversamente proporcional al miedo,
yo no sería yo.
Él me hace estruendosamente feliz.
Me siento cochinamente contenta.
Voy a buscar alguna certeza y vuelvo.
Si fuera valiente o menos romántica o más práctica (tache lo que corresponda)
hoy mi estado sería ausente:
con preaviso, aviso y sin beso.
En el Curso de Protocolo y Como evitar el stress ocupacional que estoy cursando, me acaban de enseñar dos máximas sorprendentes:
La próxima vez, no debo decir:
- ¿Que carajo tengo que ver yo con esta cagada?
Sino:
- Inicialmente yo no estaba participando de este proyecto.
y en vez de decir:
- La puta madre, estos pelotudos no me avisaron nada.
debería decir:
- Estimo que precisamos mejorar la comunicación interna.
Menos mal que sorprendí a todos cuando les demostré mi posibilidad de *estoy en armonía con el universo*, cuando dije:
En los momentos en que un cliente me dice de realizar un proyecto realmente asqueroso en vez de decir:
- Que laburo de mierda.
yo digo:
- Me encantan los desafíos.
Ahora si, decime princesa.
Después de tanto tiempo he llegado a la conclusión que alguna parte con la que fui hecha es robada.
No entienden.
Cada vez que paso por esos artefactos anti-robo puestos a cada lado de las puertas de los locales, acciono la alarma.
Todas las veces.
Hubo momentos en que dudé creyendo que podía ser algún libro, perfume, cd, algo que hiciera que esto ocurra; pero no, soy yo.
En alguna parte de mi cuerpo tengo un código de barras sin desactivar,
alguna parte de mi cuerpo no me pertenece.
Si me preguntas sobre que trata este post, voy a tener que mentirte.
Entonces:
haz como quieras.
Tengo queso y vino en mi sistema.
Ahora si.
La vida vale la pena.
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