A- Cábala

December 28, 2005

Este año tiene que salir bien.
Por eso ya tengo todos los elementos que me dijeron que iban a hacer posible que mis deseos se cumplieran.
Lo único que me falta es coordinarlos, y no crean que sea algo fácil.
Estuve haciendo cálculos y creo haber llegado a una sincronización cabalística adecuada, en realidad posible. Esta consiste en que a las 12 de la noche del 31 haga las siguientes cosas:
Según las veces que estuve en Brasil, hay que vestirse de blanco y entrar al agua arrojando pétalos de flores blancas. Como esta vez no puedo estar cerca del mar, me voy a tirar a la pileta, espero que los dioses cariocas lo entiendan. Listo.
En España me enseñaron que hay que comer 12 uvas, una por cada campanada, para que todos mis anhelos y aspiraciones se hagan realidad. Entonces mientras me tire al agua, debería ir comiéndome las uvas, creo que en ningún lugar dice que no puedo tragarlas con agua. Listo.
Luego también me dijeron que debo recibir el Año Nuevo con dinero dentro de los zapatos. Quiero creer que a nadie le va a molestar que me tire a la pileta calzada, y en ningún lugar dice que el dinero no debe mojarse. Listo.
Otra cosa que me avisaron que debía hacer era repetir en voz alta:
- Voy a ser feliz este año.
Creo que sonará más como:
- Voyghf a serghf feligf egsfbe agbio.
Espero que igual se entienda. Listo.
El tema del color de la ropa interior. En Chile me enseñaron que debe ser color amarillo y en Argentina, que debe ser rosa. Fácil: bombacha rosa y bra amarillo. Listo.
Otra costumbre chilena es que debe comerse una cucharada de lentejas cocidas cuando sea medianoche…..si, seguiré tragando agua.
La última recomendación a seguir es empezar el año saltando desde una silla y caer (y esto sin posibilidad de error) con el pie derecho. Esto lo lograré, según mis cálculos, acercando una silla al borde de la pileta, mientras sostengo las uvas con una mano y la cucharada de lentejas con la otra. Con anticipación voy a colocar los pétalos de flores dentro de mi boca para ir escupiéndolos durante mi caída, y a su vez, mientras escupo voy a repetir:
- Voy a ser feliz este año.

Definitivamente sé que este año lo logro.

Sobrevivir

December 26, 2005

A la familia,
a los amigos,
al alcohol,
a la comida,
a las fiestas interminables,
a los llamados.
a los no-llamados,
a las presencias,
a las ausencias.

¿Hay alguien ahí?

Wishes

December 22, 2005

A todos los que piensan que la Navidad no es el momento más feliz del año,
por pasados que se hacen presentes,
por presentes que no quieren ser pasados,
por los que no están,
y por miles de fantasmas personales,

A todos los que la disfrutan,
que le encontraron un sentido de encuentro,
de celebración o de esperanza,

A los que me acompañaron de modo virtual
y a los que me dieron la mano en el real

A todos ustedes:

Feliz Navidad

Deal

December 21, 2005

Te propongo un trato:
Yo te entrego mi mejor parte
siempre que aceptes la otra.

Sana-torio

December 19, 2005

Ayer finalmente la tuvimos que internar.
Llegamos al sanatorio, y luego de hablar con el médico vimos como, a través de una ventana, se la llevaban a su cuarto.
Firmamos todos los papeles autorizando cualquiera de los dos métodos para que ella pudiera volver cuanto antes con nosotros: el químico y otro por medio de pequeños electroshocks. Sabemos que lo importante es que vuelva a ser la de antes, que no se diferencie de nosotros, que sea feliz.
En el momento que nos despedíamos del médico, un enfermero entró al despacho y dirigiéndose a mí me dijo:
- Quiere hablar con usted.
Me levanté y miré a los demás con aprehensión, nunca había visto por dentro uno de esos lugares y no quería hacerlo, pero no tenía chance, no la quería dejar ahí sin una explicación.
Recorrimos pasillos rodeados por puertas numeradas. Yo miraba el piso siguiendo una línea de baldosas porque no quería ver, quería sentir que estaba viviendo una realidad lejana.
Luego de doblar a la izquierda en un pequeño hall, llegamos al cuarto 206, allí deduje que era su habitación porque el enfermero me dijo:
- Tenés un minuto.
La habitación estaba totalmente acolchada. Para mis adentros pensé:
- Como si eso fuera a hacer que doliera menos. Ilusos.
Ella estaba sentada en su cama con la mirada fija en mí, y cuando el enfermero cerró la puerta me dijo:
- ¿Por qué? Lo único que dije fue que me había enamorado.
La miré con ternura, como se mira a un niño cuando te pide explicaciones del porque no puede volar, y le dije:
- ¿Te parece que esa no es razón suficiente?

Desprolijidad

December 16, 2005

Tratar de encontrar las palabras para llegar-te: esa es mi meta.
Recorro mi cuerpo tratando de copiar lo que leo, sin poder transcribir mis sonrisas. Tampoco las tuyas.
Me miro en el recuerdo de tus ojos y sólo encuentro sensaciones no-orales.

Tratando de leerme me encuentro sonriendo, sé que vos me estas leyendo ahora.

Y yo, como adolescente, me animo en esta maraña de imágenes de placer a decirte:
Festejemos.
Con todas las palabras que dijiste. Preciso y certero.
Encontrando el lugar donde pierdo esa coraza de cotidianeidad eficiente.
Ese lugar donde sabés que dejo de ser prolija.

Dadá-noelismo

December 14, 2005

Donde dice diademas de diamantes
debería decir días desnudos dentro de densas dunas de deseos.
Donde dice dinero,
debería decir delicias de dos.
Donde dice dádivas de diosa,
debería decir dulces deleites de diversión dialogada.
Deseos de diciembre

¿Dudas?

Química

December 12, 2005

Estuve buscando la palabra en el diccionario que tenga el significado correcto.
La busqué en varios idiomas, sin resultado.
Ahora estoy investigando libros de química y creo haber encontrado la respuesta correcta.
Esa que te explica el por que de estos mimos y besos guardados en ese estante a tu nombre.
Esa que entiendas, esa que hable tu idioma.
Esa científicamente irrefutable.
Esa donde yo soy una partícula elemental.

Open door

December 9, 2005

Cuando te vea voy a animarme a decirte todo lo que hice con vos mientras no estabas.
Voy a contarte de cuando hicimos poesía de piel en prosa.
De tu sonrisa al saborear cada plato de intimidad,
y de nuestros placeres acomodando caricias.
Voy a mostrarte las fotos de cuando te animaste a mirar mi lado oscuro.
Detalladamente, voy a repetirte cada palabra que dijiste sólo para que entiendas por que no te conviene dejarme sola tanto tiempo.
Porque podría enamorarme de vos.

Autoestima

December 7, 2005

El fin de semana salí con una amiga que no veía hace tiempo. Entre brindis y updates se acercó a nuestra mesa el personaje “Estoy con un amigo, ¿Las podemos invitar a tomar algo?”.
No pude evitar mirarlo con fastidio pero sin poder emitir sonido alguno. Al darse cuenta mi amiga de mi poca habilidad en el área “andate de acá pero te lo digo amablemente para que no me putees”, miró al personaje, le sonrió mordiéndose apenas el labio inferior y lentamente le dijo:
- Hoy estamos celebrando nuestro aniversario y nos gustaría estar solas, la próxima vez que nos veamos nos encantaría que nos acompañes. Pero hoy no.
Al personaje, la cara se le transformó en un paraíso de placeres y casi tartamudeando dijo:
- ¿Me lo prometes?
Mi amiga tomándome la mano le contestó:
- Te lo prometemos.
Luego de que el personaje se retirara la miré a mi amiga tratando de entender, después de unos segundos, todavía confundida, solo pude preguntarle cómo lo había logrado.
Ella, con un dejo de soberbia en sus ojos, me dijo:
- ¿No te conté? Aprobé Desarmado II con honores.
Jamás le dije que me la llevé previa. Una tiene su orgullo también.

Campaña publicitaria

December 5, 2005

En el mismo viaje de subte me encontré con mi novio de los 18 años, un ex-docente de la facultad, la secretaria de mi primer trabajo, una ex-compañera de colegio, una azafata de un vuelo que hice a los 8 años de París a Roma, a mi padre fallecido y a mi futuro marido.
Un golpe de marketing, con efecto.

Aplauso, medalla y beso.

En mi versión 1.0 de ama de casa, el sábado fui a hacer las compras.
Primero pasé a comprar un vino que me habían recomendado por la vinoteca, para eficientemente luego dirigirme al supermercado.
Para evitar alarmas y lockers me acerqué a un empleado y le dije:
-Tengo un vino.
-¿Me lo decís porque lo querés tomar conmigo?

Amo *eso* en los hombres.

Acoso

December 2, 2005

Caminaba por Arenales lo más rápido que podía. Sentía sus pasos cada vez mas cerca, pero a la vez como no quería perder el control, me repetía una y otra vez que estaba todo bien.
Como ya sabía que me seguía hace tiempo, mi novio me había comprado un gas paralizante, el cual, metódicamente cambiaba todos los días de un bolsillo al otro. Había aprendido con el tiempo a que fuera parte de mi vida, aunque sabia que debía restarle importancia porque me habían explicado que igualmente debía maniobrar físicamente con él, el gas no era suficiente.
No me importaba. Era mi única chance de una rivalidad más pareja. Yo jamás le pegué a alguien, jamás utilicé mi fuerza contra otra persona. Más allá del juego, obvio. Control.
Crucé Libertad sintiendo el sudor en todo mi cuerpo, forcé mi paso al límite del caminar, veía la puerta de mi oficina como la frontera entre la ¿vida o la muerte? No. A eso precisamente no le tenía miedo, era el límite de mí ser y convertirme en alguien con ese recuerdo imposible de soportar, imposible impedir que me transformara en una criatura lastimada y humillada.
No podía aceptarlo. Esa fuerza era la única que me sostenía en pie. Agitada, con la respiración entrecortada pero con luz en algún lugar: llegué.
Si llegué. El abrir esa puerta fue el segundo comparado al cortar la cinta de llegada en los 100 metros llanos de una olimpíada y yo había ganado.
Una vez adentro respiré, y sin pensar, empecé a subir de dos en dos la escalera. Faltaban tres pisos.
No había terminado de llegar al primero cuando di vuelta la cabeza y observé que la puerta de calle se estaba cerrando: alguien había entrado. Lo único que se me ocurrió preguntar fue quien era, varias veces, pero no hubo respuesta.
El latir de mi corazón magnificado hacia que lo sintiera en todo mi cuerpo. Todo mi ser latía con fuerza, adrenalina pura, vértigo absoluto.
Corrí, corrí escaleras arriba sin importar quien, como ni donde. Lo sentía cada vez más cerca, sabía que me iba a alcanzar, era inevitable. Mis piernas apenas respondían a la inercia del pánico.
Llegando casi al tercer piso sentí su mano sobre mi hombro.
Cubrí mi cara con mis manos como queriendo hacer que todo desapareciera y grité.
Grité cual película clase B hollywoodense.
¿No escuchaste?
Que raro porque todos los demás si.
Separé mis manos de mi cara, sabiendo que había pasado el tiempo suficiente para el arrebato de mi alma tal cual era y miré hacia atrás.
Nadie.
Respiré profundo. No entendía pero sabía que el resultado de mi grito era que debía seguir adelante. Abrí la puerta y un grupo de personas, mis colegas, me miraron.
Yo atiné a decir:
- ¿Escuchaste ese grito?
- Si, ¿Que pasó?
- Ni idea. Llamé para ver si había alguien y nadie respondió.
Al día siguiente olvidé el gas en mi casa.

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