El día después

September 30, 2005

Hoy desperté temprano. Tu respiración era apenas audible y tu cara estaba relajada, casi sonriente. Te recorrí con mis ojos y estudié cada pliegue de tu piel, deteniéndome en tus labios levemente entreabiertos. No pude ni quise dejar de tocarte. Te acaricié con la punta de mis dedos la cara, el cuello, la espalda. Luego de tratar infructuosamente de contar tus pecas bajé por tu pecho hasta llegar al ombligo. Justo cuando iba a empezar a besarte, abriste los ojos, me miraste y abrazándome me dijiste al oido:
- Te estaba extrañando.

This time

If this is hard for you to understand,
if you’re too busy,
if you don’t realize,
don’t think that I’m not aware,
I do realize,
but this time it’s different,
this time I’m going to say nothing.
Just like you.
This time I’m going to play coward.

The ripper o delirio paranoide.

September 28, 2005

A Cecilia le encantaba pasear por las tardes a lo largo del Thames. Todos sus días transcurrían de la misma manera, se levantaba, salía a correr y al regresar desayunaba, entre diarios y revistas, con té y tostadas con manteca y dulce de blackberry, su favorito. El paso siguiente de su rutina era mirar la Time Out para ver cuales eran las muestras que se inauguraban ese día y así poder diagramar su plan.
Los recorridos estaban perfectamente calibrados, con su A-Z en la mano, había logrado en esas pocas semanas, convertirse en una experta en logística.
Ese martes, Cecilia, cumplió paso a paso con su rutina y salió a la calle. Había planeado ir al Design Museum, y allí mismo, almorzar con Audrey, al mediodía. Comieron en la terraza porque el día era increíble, sobre todo porque era octubre y milagrosamente no llovía desde hacia diez días, y en Londres eso no es poco.
Aprovechando el sol, decidió volver caminando a su departamento en Chelsea, pasando por el Embankment, cruzando el puente Albert, parando en la tienda orgánica, para luego llegar al puente Battersea, que desembocaba en la esquina de su casa.
La vista era embriagadora, Cecilia hinchaba sus pulmones de esperanzas y su corazón de postales. Descendió a la calle que se encuentra casi al nivel del río y continuó su recorrido bordeándolo. De pronto, mientras caminaba, casi llegando al estudio del Arq. Foster, le pareció escuchar pasos detrás de ella. Giró. El sol le daba de frente en los ojos, encegueciéndola, pero le pareció ver una silueta. Aceleró el paso y volvió su mirada, pero la sombra continuaba detrás de ella. Decidió correr, correr con todas sus fuerzas. En esos pocos segundos todas las películas de asesinos seriales pasaban por su mente. A punto de subir la escalera que la devolviera al nivel de la calle sintió su presencia a pocos centímetros. Sentía que su cabeza estaba por estallar, subió la escalera de a dos escalones, a los saltos. Llegó arriba e instantáneamente empezó a caminar de espaldas con la mirada fija en el último escalón, él aparecería por allí en cualquier momento. No sabia si pedir auxilio, quería hablar, pero se dio cuenta que ningún sonido salía de su garganta. ¿Cuanto tiempo había pasado?, se preguntó. Los segundos pasaban y nada sucedía. Volvió sobre sus pasos, necesitaba pruebas, necesitaba encontrarlo a él. Pero no lo logró, no había nadie, miró hacia los laterales para tratar de encontrar algún testigo, pero tampoco lo halló. A los pocos minutos, de la nada, apareció un hombre, que casi en un hilo de voz por su agitación le dijo:
- Señorita se le cayó esto, acercándole el celular.

Sub-realismo II

September 26, 2005

Otra charla en el trabajo. Los protagonistas: Bárbara y Agustina. La historia: realidad virtual.
Bárbara: - ¡No sabés lo que me pasó!
Agustina: - ¡¿¿Que passsoooooó??!!!
Bárbara: - Ayer me fui a Retiro a tomar el tren a San Isidro, yo tenía solo un billete de $100 y el tipo que vende los boletos me dijo que no tenía cambio.
Agustina: - El tipo que vende los boletos se lo llama comúnmente boletero.
Bárbara: - Si, ese. Bueno, como no me cambiaba compré diez boletos.
Agustina: - ¿No te miró de manera extraña cuando le pediste diez boletos y vio que estabas sola?
Bárbara: - ¿Por que me iba a mirar raro?
Agustina: - Por nada Bárbara. ¿Entonces?
Bárbara: - Bueno, resulta que hoy me tomo el tren de vuelta, porque la camioneta todavia no la arreglaron, y se acerca un inspector a pedirme boleto. Yo saqué los diez que habia comprado ayer y le dije que agarrara uno.
Agustina: - ¿Vos me estas jodiennnndo?
Bárbara: - ¡No!. Entonces el tipo me dice que estan vencidos. Y ahi me puse a los gritos. ¡Como podía ser que estuvieran vencidos si yo los habia comprado ayer!
Agustina: - Obvvvvvio Bárbara…
Bárbara: - Y yo le gritaba, y le seguía gritando, que no entendía como podían durar tan poco. ¿No es como los subtes?
Agustina: - ¿Vos viajas en subte?
Bárbara: - Me contaron.
Agustina: - ¿Y el inspector que te dijo?
Bárbara: - Nada. Se quedó callado mirándome.
Agustina: - No lo debería poder creer.
Bárbara: - Y al final se empezó a reir y se fue. No sé de que mierda se reía.
Agustina: - La verdad es que yo tampoco. Yo te hubiese bajado del tren.
Bárbara: - Pero yo habia comprado los boletos.
Agustina: - Si, ya sé, ahora decime que además pagas tus impuestos…

Sub-realismo

September 23, 2005

Ayer fui testigo involuntario de una conversación en mi trabajo. Los protagonistas son Bárbara, esposa del dueño, que cuenta con un apellido terrateniente y prestigioso, y dos arquitectos asociados: Agustina y Diego.
Bárbara: - Recién venía caminando por Florida y vino uno de esos nenes que piden plata y me tocó el brazo. Un asco. Le empecé a gritar que no me tocara, pero lo seguía haciendo…
Agustina: - …
Diego: - …
Bárbara: - Yo sé que todos esos chicos estan trabajando para alguien, son como esos bolitas que se ponen en las veredas a vender verdura y no pagan impuestos. Ocupan la vereda que yo pago, porque yo pago mis impuestos. El otro día, es más, fui hasta la comisaría, y a los gritos les pedí que los sacaran de la vereda ya, porque me molestaban.
Diego: - ehm..
Agustina: - aja..
Bárbara: - Y si, este país es un chiste. Con toda esa gente jamás va a salir adelante. Hay que mandarlos a todos de vuelta y tirarlos a todos en el estadio nacional, que seguro deben tener uno, y listo, se los devolvemos.
Agustina: - Pero, pero Bárbara, las cosas no son así, hay hambre, hay pobreza y es nuestra.
Barbara: - ¡¡¡pero yo pago mis impuestos!!!!.
Diego: - La culpa la tiene el Estado que no se hace cargo de la asistencia social de este país.
Agustina: - Si dale ..vivimos en Suecia.
Bárbara: -Podríamos ser Suecia, si los sacamos a ellos junto con los piqueteros, que a esos tambien los banco yo.
Agustina: - Estamos en el horno…
Diego: - Salvo que venga la Revolución..
Bárbara: - ¿Que Revolución?
Agustina: - Ninguna Bárbara, no te preocupes.
Diego: - jeje.

Viaje

September 22, 2005

Voy de un punto a otro de mi cabeza con paso rápido y molesto. Trato de recordar alguna frase que me saque de este rulo. Y no la encuentro. Paso de un extremo al otro, sin ver grises, revisando cada recoveco de mí, buscando una respuesta. Esa que me haga entender.
¿Donde esta el switch que tienen todos para, cual semáforo, ir por la vida siendo ahora-si-ahora-no?.
Yo no lo encuentro en mi.
Me da tanta bronca y tristeza ver esas cicatrices y aquellos golpes, que decido acurrucarme un rato y descansar sobre ellos.
Sigo caminando y recuerdo que hace mucho tiempo no tengo porques, entonces lo único que hago y vuelvo a hacer es seguir adelante.
Decido entonces salir. Vi una nota mental que decía:
Comprar Carilina.
Me encojo de hombros y voy al kiosko.

Vos

Sexo - Amor - Lujuria - Sensualidad - Erotismo - Ardor - Calor - Humedad - Búsqueda - Encuentro - Cama - Escritorio - Deseo - Compresión - Tracción - Succión - Mirada - Caricia - Uñas - Culo - Teta - Pija - G - Manos - Dedos - Escozor - Lamida - Pezón - Espalda - Gula - Espera - Entrega - Orgasmo - Fluidos - Besos - Alivio - Sonrisas.

Turista

September 21, 2005

Hace poco tuve la oportunidad de trabajar por dos años en Santiago de Chile.
Cabe mencionar que jamás en la vida habia tenido contacto, antes de mi partida, con ningún habitante de ese país. No sé porque. El tema es que cuando viajé, pensé que hablábamos el mismo idioma, pero les juro que no.
Ya al llegar tuve mi primer cachetazo de realidad, y permítanme aconsejarlos a Ustedes, futuros-turistas, si llegan a vivir por casualidad en Callao y Hendaya, en la Comuna de las Condes; no le diga al taxista:
¿Por favor me sheva a Cashao y Hendasha?
No lo va a entender, usted lo va a repetir una y otra vez, la va a decir que vio las calles en un mapa, y si, Usted sentirá angustia.
Generalmente, en ese preciso momento, aparece de la nada otro personaje: el traductor chileno-argentino/argentino-chileno, el cual te explicará a ti (vayamos practicando mejor) que en Shile ellos pronuncian el español como debe ser, o sea, correctamente, ¿cachai huevona?. No ria. Usted le contestará Ia poh huevón, al tiro le digo al shofer, huevón. Usted le contestará esto porque yo le avisé, a mi nadie lo hizo.
Otra historia, no sé si este será su caso, es el trabajar allí y tener que utilizar lo que comúnmente se llama lenguaje técnico. Le sugiero que ponga su mejor cara de argentino inocente, mire a algún compañero de trabajo con cara de abandono, se le acerque, y le vaya preguntando una a una, cual niño que empieza a hablar, los nombres de cada uno de los elementos de la oficina. Todos, no lo olvide. Así Usted ahorrará mucho tiempo de hacer señas y gesticulaciones como si estuviera en Croacia.
Ahora les revelaré otra clave que hará su estadía mucho más placentera: el chileno nunca dice NO. Es su esencia. El siempre lo va a entender, siempre hará el trabajo para cuando Ud. lo pidió, y Ud. cometerá el error de quedarse tranquilo y a la espera..
Entonces, repasemos que es lo que Ud. necesitará para tener una buena estadía en nuestro país vecino:
1- Comprar y estudiar el Diccionario de palabras y modismos chilenos con traducción al casteshano.
2- Los primeros días utilizar cuanto traductor chileno-argentino encuentre.
3- Encontrar un compañero de trabajo no argentino-fóbico y pedirle una breve traducción de vocablos laborales.
Ahora, pasando al ámbito social, le proporcionaré una pequeña síntesis de lo que Ud. no debe decir, ni sorprenderse al escuchar:
al porro se lo llama pito,
al pito se lo llama pico,
a coger se le dice tirar, y
al tirar se le dice botar.
Si la noche puede transcurrir sin decir o entendiendo estas palabras Ud. se sentirá casi cómodo.
Finalmente, y para terminar le diré cuales son los modismos o frases hechas que Ud, bajo ninguna circunstancia, deberá creer:
Te lo hago al tiro, nunca lo hará.
Te llamo más luego, nunca lo llamará.
Solo quiero hacerte cariño, solo quiere tener sexo contigo.
Solo la puntita, un clásico.

Uno de bolero

September 20, 2005

Anoche no pude evitar:
abrazarte,
besarte,
acariciarte,
tocarte,
lamerte,
sonreirte,
desearte,
otra vez en mis sueños, no pude dejar de hacerlo.

Cerebro de hombre

September 16, 2005

María había estado enamorada de José por varios años. En cada salida que hacían, casi siempre una vez a la semana, pasaban por situaciones del tipo: casi te miro, casi te digo, casi te toco, casi te beso.
Ella es del tipo de mujer que espera, del romántico, del tipo que puede pasarse años sin poder decir te amo por el pánico que le da que le rompan el corazón. La esperanza de la posibilidad es lo único que conoce y lo único que la mantiene a salvo.
Marcelo, el psicólogo de María, un día le presentó a un hombre de política, Guillermo, con el cual mantuvo varias reuniones promisorias y una vez más, esperanzadoras. Guillermo, a su vez, la veía como la mina que nunca tuvo y jamás iba a poder tener, ella era políticamente incorrecta y lo sabía. Obvio, no por eso iba a desechar un buen polvo. Su plan para lograrlo fue jugar de marido recién separado, cornudo, abandonado y necesitado de afecto. Ya lo había usado varias veces y sabia que funcionaba sin excepción. El diálogo que marcó su pronta victoria fue este:
- ¿A donde vas a la noche?, dijo Guillermo con cara de ingenuidad
- Al Danzón, a escuchar jazz.
- Yo nunca fui ahí.
- ¿Nunca? Que raro, se come muy bien y la música es buena. Si no te molestan las histerias esta bien.
Se quedó mirándolo y vio en él cara de tristeza infinita, de niño desprotegido, entonces agregó:
- ¿Querés venir?.
Gol.

Él la pasó a buscar puntual, pero María tardó varios minutos en bajar. Mujer al fin, no sabía que ponerse para la situación, pensaba: esto es mucho, de jeans no puedo ir, esto es transparente: ni en pedo. Al final bajó y lo vio esperándola en su Volvo verde oscuro, lo único que lo hacia sentirse seguro, junto con su casa de San Isidro y su departamento en Barrio Parque.

En el momento que entró al Danzón, María saludó a sus amigos y se dio cuenta que había cometido un error, ella no debía estar ahí con él, sabia que había cruzado una linea que no tenía retorno.
Como teléfono de buen político, éste, no paraba de sonar; y él trataba de hacerla cómplice de todas las maneras posibles, eludiendo personajes con destreza, algo que ella disfrutaba demasiado: el saber como.
Lo que detonó el pánico de María fue cuando él atendió uno de sus llamados, el de su hija mayor, ella se sintió incómoda, no estaba acostumbrada a no estar en primer lugar, no le interesaba escuchar si la nena se iba a acostar temprano o si se habia lavado los dientes. Aprovechando esta situación llamó a José desde su celular pidiéndole ayuda, que por favor fuera a buscarla. Para su sorpresa él estaba entrando al restaurant. María lo llego a ver con el celular aún en la mano, acompañado de un amigo y dos mujeres. Si, una de ellas estaba con él. María segura de su cuerpo, la miró y se comparó, sonrió porque se sabia más mujer, su culo era mucho mejor, su cuerpo entero tenía una armonía lograda por horas de dedicación. Igualmente la odió, con ese odio femenino: con despecho.
A María se le notaba en los ojos, en su sonrisa transformada en sólo una mueca. Hubo un segundo en que los tres se miraron al mismo tiempo, como queriendo hacerse preguntas, así a los gritos, pero solo fue un segundo.
José nunca la saludó a María, y ella le devolvió risas de comodidad.
Al terminar de comer, José se levantó para ir al baño, rápidamente María se excusó con Guillermo y apuró sus pasos tras él.
- No me saludaste
- Te estabas divirtiendo parece
- Sabes que no
- Esta escenita en vestíbulo de baño no da. Así no.
María dio una vuelta de 180º sobre su eje y regresó a la mesa, donde Guillermo la esperaba impaciente. Ella supo que su nivel de bronca había llegado a su límite y su forma de demostrarlo fue riéndose cada vez más fuerte, logrando que José, finalmente se levantara y dijera como un anuncio:
- Basta.
Cándidamente María pensó que el se dirigía hacia ella. Esperanza-desilusión: fue hacia la puerta de salida.
Cuando María y Guillermo se levantaron para retirarse, ella se dirigió al guardarropas. En un bolsillo encontró un papel y al abrirlo reconoció la letra de José.
NO SE MEZCLAN LOS NEGOCIOS CON EL PLACER.
A la semana José y María hablaron de amor por primera vez.
Continuará.

Llamado a la solidaridad

September 14, 2005

Pocas cosas en mi vida he deseado tanto algo como tener un teletransportador. No me equivoqué, esto no se trata de un fetiche con el artículo de libreria que mide ángulos, (medidor angular semicircular o circular según se trate de 180º o 360º toma!) sino del que usaban en la serie Star Trek, esa en la que Scotty tenía el poder de regresar a los tripulantes a la nave.
A lo largo de los años, en mi imaginación obvio, este aparatejo tamaño simil celular, ha ido evolucionando en sus “poderes”.
Primero: el personaje Scotty queda afuera de la ecuación, no es cuestión de estar dependiendo de otro en todo momento.
Segundo: acá hago una pequeña reseña de la evolución. En un primer momento lo pensaba como “algo” que me teletransportara cuando estoy cansada y lejos de mi casa, hacia ella, con solo pulsar un simple botón. Ahora, ya en una etapa mucho más madura de mi vida, lo imagino salvándome de situaciones incómodas. Por ejemplo: si estoy en el trabajo y llega alguien a quien yo no quiera ver me desaparezca-aparezca en el bar de la esquina frente a un humeante café. Otro ejemplo sería cuando una va a acompañada por la calle y ve venir a un exnoviete, pudiera sin que mi pareja se de cuenta teletransportarme a otro lugar.
Finalmente la versión más avanzada sería el que me pudiera llevar a otro país. A quien no le divertiría poder cenar en Paris hoy, ir a trabajar mañana y luego a la noche estar en New York escuchando Jazz en un bar del Soho.
Quería terminar este post haciendo un llamado a la solidaridad a tantas mentes brillantes que andan dando vueltas por ahí. En vez de estar clonando ovejas o diseñando monitores de colores inmundos, que por favor se apiaden de mi y cumplan el deseo de una niña.

Entregarse

September 13, 2005

Ayer llegué a casa, me saqué lentamente la armadura y, sin pensar, como casi todo el día me entregué a imaginarte.
Recostada en el sillón, con una copa de vino en la mano, me descubrí sonriendo y sintiendo un placer aún no conocido, solo deseado.
No puedo describir lo que sentí, pero puedo decirte que era de color rojo y el sabor: muy parecido al de las frutillas.

Encuentros cercanos

September 9, 2005

Precisamente a las 8:10 de la mañana bajo por el ascensor de mi casa en un estado semi-catatónico, como todas las mañanas, ese donde puedo pasar de rugir a pedir una mamadera en un segundo, cuando se abren las puertas en planta baja. Ahí estaba parado frente a mi Franco Macri con dos guardaespaldas atrás de él con cara de personajes salidos de la película GoodFellas. No pude evitar, porque en ese estado juro que no puedo, quedarme freezada por unos cuantos segundos tratando de descifrar si era parte de un sueño inconcluso o si yo era su próxima víctima. Pasé entre Joe Pesci y Ray Liotta sin decir palabra, aguantando la respiración y salí a la calle.
A las pocas cuadras, llegando a Las Heras y Junin paro en un kiosko, miro al costado y lo veo a Mauricio Macri. El me miró, me dio su mejor sonrisa de candidato, la cual obviamente no le devuelvo. En ese momento salí de mi letargo matinal, me acerqué y le dije:
-¿Esto es algun tipo de señal? ¿Hoy voy a hacer mi primer millón de dólares? ¿Me estan buscando porque nunca compré un número para la rifa de Manliba?
Él me miró perplejo, su espíritu político le impidió llamar a la policia que estaba a unos pocos metros. Y justo en ese momento me dijo:
- Vos acá no me viste.
Yo por las dudas ya jugué al loto.

Post-mortem

No te quiero dejar así, si ya sé que el post anterior venía de bajón, disculpame. Quería compartir lo que sentía. No, no me pongo mal, solo mimosa. Ya sé, más mimosa. Ya está. Ya se me pasó. Dejame que te prepare algo de tomar. Acá tenés. Brindemos. Brindemos porque nos conocimos, porque estamos acá y nos animamos. No es poco.

21 gramos

Ayer me animé por primera vez a mirar tu foto. Era de las vacaciones del año pasado, esa que nos sacó ella mientras almorzábamos en Algarrobo. El océano, mentiroso como solo es el Pacífico: al fondo; el acantilado con la casa que me gustaba (si la que vos sabías), a un lado. Yo, sin conocer, sin entender la importancia del momento estaba preocupada por mi mudanza: que quiero el departamento mirando a la cordillera y a la piscina, si ese el que tiene cochera, si una imbécil. Los platos estaban servidos creo reconocer-recordar tus machas gratinadas, el vino era Montes Alpha Cabernet, siento aún su aroma soberbio y seguro. Tu cara es seria pero tus ojos transmiten cansancio y tu boca una mínima sonrisa. Sé que estabas contento de estar ahí conmigo. Nos divertíamos con la gente que venía a preguntarnos si estábamos en ese lugar por el bautismo del hijo del innombrable, y vos respondías con tu cara, esa si esa: que seamos argentinos no quiere decir que seamos imbéciles. Nos reíamos y yo te contaba de mis proyectos y de mis días.Vos asentías orgulloso. Hoy parecen escasos todos los abrazos, todos los tequieros.
Sabías en esos momentos, esos que fueron casi los últimos, como siempre, que era lo que necesitaba, que era lo que me ponía de buen humor, que era lo que me daba placer. Yo sé que esto te lo dije sin saber que no lo podría repetir, pero hoy me tomo el atrevimiento y te lo repito: me encantó.
No creo que puedas leer esto, seguramente debes estar en el medio de la montaña buscando oro. En esa misma montaña donde tiramos tus cenizas.

Victoria

September 7, 2005

Si, lo logré. Me costó mucho pero lo hice. Ayer a la noche lo estaba esperando y como estos últimos días empezamos a pelear. Yo le pedí por favor que no, que no quería discutir, estaba realmente cansada. Le expliqué que por su culpa estos días estaba de mal humor, le conté de mi instinto asesino, pero el me miraba esquivo, como si no le importara. En ese momento se me ocurrió que lo único que podía hacer era seducirlo. Fui al baño y me puse el conjunto de ropa interior que yo sé que a él le gusta, si ese: el blanco. Me perfumé, me solté el pelo y entré muy despacio en la habitación. Con movimientos casi felinos entré en la cama, muy despacio. En ese momento me acordé que hay una posición que el no resiste. Sabiendo de mi pronta victoria y con una sonrisa me puse boca abajo, con la cabeza hacia un costado y abrazando con un brazo la almohada.
Y ahi sucedío, sentí como lentamente el iba penetrando en mi, tibio pero implacable. El sueño al fin habia llegado.

Definitivamente odio

Mi primer hombre
El mejor amigo de mi padre es un holandés llamado Chris, lo único que tenía de diferente a los demás funcionarios, es que en su primer estadía en Senegal, precisamente en Dakar conoció y se casó con Farah: una swahili. Durante los siguientes años tuvieron varios hijos que eran la representación perfecta de todos los colores posibles del chocolate. La hija mayor llamada Anne, y yo, como era de suponerse nos hicimos amigas.
Dentro del campound donde vivíamos, frente a nuestra casa, estaba la casa de Pierre; el hijo de 12 años de un matrimonio francés. Generalmente después del colegio nos juntábamos a jugar nuestro juego preferido: perseguir lagartijas. Un dia me dijo de ir a andar en bicicleta, parte de mi extraña infancia es que yo no sabia hacerlo. Ese día el me enseño.
Como muchas cosas importantes que pasan suceden generalmente todas juntas y es en esos momentos que pienso que el Destino está en algún lugar mirándome y retorciéndose de risa.
Más tarde, ese mismo día, Anne vino con su familia a casa y como solíamos hacerlo nos quedamos en el jardín del frente haciendo no-me-acuerdo-que, cuando, de pronto, apareció Pierre. Apareció con una mirada que no le conocía. En una fracción de segundo llegué a ver que tenía un pedazo de vidrio en la mano, como corrió hacia Anne y se lo clavó en la cabeza.
Gritos, corridas y sangre.
Tardé mucho tiempo en relacionar los hechos de todo ese día. Entenderlos jamás pude.

Insomnio

September 6, 2005

Hace dos días que no puedo dormir. No sé porque. Esta bien, no te miento, supongo que sé por que pero no lo puedo resolver todavia. Cuando no duermo se despierta en mi el instinto asesino, es en estos días en que siento que el personaje que interpretaba Cameron Díaz: ‘Julie’ Gianni en Vanilla Sky, tenía toda la razón en hacer lo que hizo. Así que te recomiendo que si me ves por la calle no te subas a mi auto. Haceme caso. Quizas mañana si, pero hoy no voy a tener otro minuto de compasion para vos.

Quizás Odio

Dedicado a jack .
Celebrar Navidad en África es algo bastante bizarro, más allá del clima, la sensación era la de tratar de aferrarse a algo que no pertenece al lugar.
No sé por que, y juro que me encantaría saberlo, se les ocurrió a mis padres ir a misa un 25 de diciembre. Llegamos a la pequeña Capilla que quedaba en el centro de la ciudad. Me detengo acá para explicar que a lo que yo llamo ciudad era en realidad algunas manzanas desparejas, veredas para caminar para blancos de un lado, para gente de color del otro; un cine para unos, uno para los otros; una feria, un supermercado y la Capilla. Nada más.
Estabamos por llegar, yo tenía una cierta emoción porque esa era una de las primeras veces que yo entraba a una iglesia. Nos sorprendió un pequeño tumulto en la puerta, desde donde empezaron a brotar gritos y empujones varios, papá se adelantó y obviamente yo lo hice tras él. Logré entrar, y en el medio del atrio, a 2 metros del piso, estaba el sacerdote balanceándose del cuello por una soga. Su mirada estaba dirigida al Cristo, seguramente a último momento le dijo algo, le contó la verdad.
Mi padre me levantó y me llevó hacia afuera, yo lloraba y lo abrazaba con todas mis fuerzas. La gente murmuraba sobre el por que. Me parece que no vale la pena repetir las conjeturas en este momento porque no sé si alguna es cierta o si todas lo son.
Desde ese día, cada vez que entro a una iglesia, lo primero que miro con temor es el techo.

Hambre

September 5, 2005

Estabamos viviendo en N’Djamena, papá me habia ido a buscar al colegio para llevarme de vuelta al campound de Naciones Unidas, donde estaba nuestra casa “de turno”.
Yo estaba de mal humor porque él tenía la ventanilla baja de la camioneta y, una vez más, estaba sacando fotos. Demasiado chica, a los 8 años, para entender que lo más lógico era no parar de sacar fotos, demasiado chica para entender esa realidad que me tocaba.
El termómetro marcaba 50ºC, eso hacia que el aire tuviera vida propia, sabor, olor, algo irreconciliable con el ser humano.
De pronto, justo cuando estabamos cruzando el río Chari, en el medio del puente, papá freno, estacionó en la banquina y empezó a disparar la cámara una y otra vez, como si su vida dependiera de eso. Al minuto paró, me miró y dijo:
-Mirá bien y no te lo olvides nunca.
Me asomé por la ventanilla y vi una escena que no entendí muy bien: decenas de hombres sobre un bulto enorme
-¿Que es papá? ¿Que estan haciendo?, pregunté
-Es un hipopótamo muerto que llegó a la costa, le estan arrancando la carne para comerla.
Yo, niña obediente, nunca lo olvidé.

De a poco

Un lugar más donde poder ser.
La diferencia es que acá puedo elegir que sea DeAPoco.

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